Una piel limpia, una piel sana

cuidado_piel_rostroFrecuentemente empleamos este blog para hablar de tratamientos de estética que pueden ayudarnos a mejorar la apariencia de la piel, devolviéndole un aspecto más joven y saludable. Sin embargo, en esta ocasión vamos a hablar del cuidado de la piel del rostro que todos y cada uno de nosotros deberíamos llevar a cabo día en día nuestra casa.

En concreto, vamos a centrarnos en hablar de la limpieza de la piel, que es el primer paso para conseguir una piel sana. Y es que no importa cuántos tratamientos apliquemos, ni cuánto dinero nos gastemos en cremas, si no realizamos una correcta limpieza facial no obtendremos ningún resultado satisfactorio porque las capas más internas de la piel no podrán absorber los productos aplicados.

Recuerda que la contaminación, las impurezas del aire, el maquillaje o la propia grasa generada por nuestra piel pueden obstruir los poros impidiendo que la piel respire. También otros factores como el cambio de clima, una mala alimentación o el estrés pueden contribuir a secar nuestra piel o a hacer que esta luzca más grasa de lo habitual.

Por ello, dedicar unos minutos cada día a la limpieza de la piel debe convertirse en un hábito. Para bien ser, debemos realizarnos una limpieza por la mañana, con la que eliminaremos el exceso de grasa secretada mientras dormimos, y otra por la noche, para eliminar el maquillaje y las impurezas acumuladas a lo largo del día.

Si realizamos este sencillo proceso podemos conseguir una piel más luminosa, más uniforme y con mejor textura. Además, contribuiremos a mejorar los niveles de grasa e hidratación.

Una buena limpieza facial debe conseguir descongestionarla y eliminar los puntos negros que impiden a nuestros poros respirar correctamente. Pero, ¿cómo debemos realizarla?

¡Sigue los siguientes pasos!

1. Desmaquilla la piel empleando leche desmaquillante o agua micelar. Recuerda que debes emplear productos especiales para las zonas más sensibles, como los ojos o los labios.

2. Limpia la piel con jabón o con un producto limpiador, a poder ser con efecto exfoliante para eliminar las células muertas que se acumulan en nuestra piel. Podemos completar la limpieza con un tónico que nos ayude a cerrar el poro y eliminar las impurezas que han resistido el efecto del producto limpiador.

3. Hidrata la piel, emplea para ello una crema o mascarilla adecuada a tus características.

No olvides que mantener nuestro cuerpo hidratado, realizar una dieta equilibrada y evitar hábitos nocivos como el tabaco también contribuirá a mejorar el aspecto de nuestra piel.

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